Una producción periodística de Señales de Humo, con la colaboración de Libreta de notas.

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miércoles, 14 de julio de 2010

La final, minuto a minuto (continuación)

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Continuamos con la retransmisión.
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ALARGUE
CAMPO: Mientras los jugadores reciben masajes, Hans-Dieter Bohlen les dice a suyos, uno por uno, que su tesis era correcta y que el gol australiano ya es un hecho. “Es ley del fútbol: después de errar tanto nosotros, es lógico que llegue el tanto de ellos”, les dice a la pasada.
ANÁLISIS: El problema para Alemania no es que llegue el gol de Australia, sino que ocurra en el peor momento, en el último minuto de la prórroga, cuando no haya manera de volver atrás.
CAMPO: En el otro banco, John Whiscoigne aplaude a sus muchachos, especialmente a Heath Jackman, y dice algunas cosas que los jugadores apenas escuchan. Lapaglia y Hay están comparando las marcas de los pelotazos que recibieron a lo largo del partido, y Doohan se lamenta con Abbondanzieri de que Jackman no le hubiera dado el pase en la única jugada de peligro a favor de los Socceroos. Gibson le pide el cambio al segundo entrenador, mientras que Montgomery se deja aconsejar por Kinnear y Kennedy.

lunes, 12 de julio de 2010

La final, minuto a minuto

ENVIADO ESPECIAL: Rodolfo Frascara
ANÁLISIS: Fernanda Niembra
EN EL CAMPO: T.T. Ferdinand

FORMACIONES
Australia. Arco: Garret. Defensa: Kelly, Montgomery, Kilkenny, Kennedy. Mediocampo: Hay, Lapaglia, Vanda, Young, Gibson. Ataque: Doohan.
Alemania. Arco: Augenblind. Defensa: Bösenbauer, Stange, Saubermacher. Mediocampo: E’to Etongo, Demir Hasan, Kaputtmauer, Joseph Wojtyla. Ataque: Schnellrennpferd, Meyer (ó Meier ó Maier ó Mayer), Holzbein.
Árbitro: João Havelange (Brasil)

sábado, 10 de julio de 2010

Los once ante Alemania

Australia presentará un equipo práctico ante una Alemania que sólo piensa en remontar el resultado. Jackman, nuevamente en el banco. Inesperadas declaraciones de los entrenadores.

Hans-Dieter Bohlen y John Whiscoigne se verán las caras en la final.

(Rodolfo Frascara. ENVIADO ESPECIAL). “Quienes piensan que tenemos mucho que ganar y nada que perder, se equivocan. Quizás Australia no vuelva a tener en su historia una oportunidad tan clara de ganar el Mundial como ésta. Los alemanes, en cambio, van a estar en la final del Mundial que viene, o en la siguiente. Están abonados.”
Así de claro se expresó el seleccionador de Australia, John Whiscoigne, antes de dar la lista de jugadores que saltarán al terreno de juego en el gran partido del torneo. “No vamos a regalar nada bajo el consuelo de que ya hicimos mucho más de lo que nos habíamos propuesto”, continuó el técnico, quien añadió que se trataba del “partido más importante de mi carrera y la de mis jugadores, y no estoy dispuesto a entregarlo.”

Análisis: Un rival temible

Por Fernanda Niembra
Alemania es el rival de Australia en la final. Un rival temible, experto en este tipo de encuentros. Y viene de superar a un duro contrincante en el tiempo reglamentario, sin alargues agotadores ni penales azarosos.
Así es: en la otra semifinal, Alemania se impuso a Camerún por dos goles a uno. Los africanos no eran cualquier equipo: venían de eliminar sorpresiva y merecidamente a una Holanda muy confiada. Alemania, en cambio, venía con dudas, tras derrotar en los penales a la hermana selección suiza después de un empate a uno.
El entrenador alemán, Hans-Dieter Bohlen, celebra un gol de su equipo.

Cuando se vieron cara a cara, Camerún y Alemania se trataron con excesivo respeto, guardándose lo mejor para el tramo final. Mediando el segundo tiempo, los leones se adelantaron en el marcador tras una soberbia jugada colectiva. Pero enseguida se dejaron comer terreno por los europeos, que aprovecharon una sesión ingenua de un defensor al arquero para empatar el partido. A partir de entonces, Alemania atacó y Camerún contraatacó, en un vibrante intercambio de golpes que terminó a un minuto para el final, con un soberbio derechazo del nueve alemán, Jens Holzbein, que se clavó en el ángulo.
Su entrenador, Hans-Dieter Bohlen, es un hombre serio y pragmático, medido en sus declaraciones y poco dado al circo mediático. Seguramente estudiará a su rival con respeto, ajeno a lo que se comenta en la prensa, y planteará un partido práctico en el que, sin embargo, no renunciará al gol.
Pocas esperanzas hay, pues, para Australia. Podríamos decir que fue bueno mientras duró.

La precisa: Ser superior

Por Dieter Laser /Teamgeist Experte
Alto, fuerte y lejos: Alto: Alemania. En lo más alto. Fuerte: ¡Qué fuerte lo de Italia! ¿Cómo van a perder contra esos? Y lejos: la desconocida finalista que perderá contra Alemania este domingo. Está muy lejos del nivel requerido para un partido de esta categoría.
Tres toques y adentro: Alemania es superior táctica, estratégica y mentalmente a cualquier otra selección del mundo. Actúa como un equipo altamente compenetrado, como si todos sus integrantes fueran un solo ser.
De cabeza: Alemania es culturalmente superior. Ante la extrema sensibilidad latina rayana en la homosexualidad, la desidia africana que explica su retraso político-económico, la sumisión asiática y la fragmentación del resto de Europa (que nació para ser gobernada desde Berlín), Alemania impone su visión estructurada y planificada del mundo.
Toco y me voy: Prepárense para la mayor goleada en la historia de las finales de la Copa del Mundo. Palabra precisa, palabra de Laser.

Contracorriente: Justos y pecadores

Según Brian Johnson, así se verán los alrededores del estadio si el domingo llega a ganar la final Australia.

Por Brian Johnson /Redactor jefe del Acca Dacca Journal
Se hizo justicia. Si hubo alguien que jugó peor que Australia en este Mundial, ésa fue la selección de Italia. Porque tenía potencial, a diferencia de los tristes Socceroos que (a excepción de Heath Jackman) no distinguen entre los arcos y la puerta del túnel de vestuarios. Así que es justo y merecido que ese señor llamado Giuseppe Fellini se tenga que conformar con ver la final por televisión.
Lo que no es justo es que la vea desde el banco un señor inglés cuyo nombre ya no me atrevo a enunciar. Cada vez me convenzo más de que no sólo es el Antifútbol. Es el Anticristo. Él y su equipo son la condensación de los siete pecados capitales:
Lujuria: ni falta que hace hablar de la vida licenciosa de este entrenador.
Gula: ¿dónde están los goles de este equipo? Se los han comido a todos.
Avaricia: ¿es que alguien vio un planteamiento táctico más avaro, amarrete, tacaño, miserable, mezquino, rácano, agarrado?
Pereza: basta con ver las pocas ganas que ponen nuestros jugadores en lanzarse al ataque.
Ira: la que provocan estos Socceroos en cualquier entendido del buen fútbol y en los treinta y dos aficionados que siguen yendo, pese a todo, a ver los partidos a la cancha.
Envidia: la que tiene el entrenador de los grandes equipos y de los grandes jugadores. Sólo así se explica que Jackman esté apartado de la alineación titular.
Soberbia: sinónimo de John Whiscoigne.
Alguien dijo alguna vez que el fútbol es un deporte donde juegan once contra once y siempre gana Alemania. Lo recitaré en misa este domingo como una plegaria para que así sea en la final. Amén.